Parque Arví
Actualizado: 18 jun 2022
Nuestra visita al Parque Arví:

Que mejor forma de iniciar nuestro Blog que con nuestro primer video de Campo. El Parque Arví, es un parque ecológico, público abierto de 1761 hectáreas de bosque, pertenecientes a la reserva del río Nare, donde convergen bosques nativos y de plantación. Abarca territorios de varios municipios del departamento de Antioquia, como Bello, Copacabana, Guarne y Medellín.
Su altura varía entre los 2.200 y 2.600 metros sobre el nivel del mar. Predomina el clima frío con temperatura promedio de 15°C y tiene condiciones climáticas propias de un ambiente tropical húmedo de montaña.
Se concibe como una estrategia para impulsar nuevas y necesarias formas de ocupación territorial, a través del aprovechamiento de los bienes y servicios ambientales en la búsqueda de la sostenibilidad, constituyéndose en un aula viva para la educación ambiental y cultural. Igualmente se plantea dentro del ordenamiento territorial como una barrera natural entre lo urbano y lo rural.
¿Quieres visitar el Parque Arví? Acá encontrarás en un menú desplegable una lista con información de interés acerca de este maravilloso parque.
Historia
480 AÑOS DE LA BÚSQUEDA DEL VALLE DEL ARVÍ
El capitán Jorge Robledo (Úbeda, Jaén, España, c. 1500) sale de Cartago hacia el norte en enero de 1541, en una expedición que lo llevaría a fundar, cerca del cerro de Buriticá, la Ciudad-Provincia de Antioquia en diciembre del mismo año. Pero Robledo no quería fundar Antioquia, sino encontrar un valle llamado Arví, del que le habían hablado los indígenas, y que le prometía su soñada independencia.
Robledo era un soldado de las huestes que habían llegado en 1535 con Sebastián de Belalcázar desde el Perú. En 1538, Belalcázar se había ido para Bogotá y de ahí para España, por lo que Francisco Pizarro había enviado a Lorenzo de Aldana a dirigir las tropas que quedaron estacionadas en Cali. En diciembre de ese año llega a Cali el gobernador de Cartagena, Juan Vadillo, al mando de una extenuada expedición que había salido en enero desde Urabá. Por ellos supo Aldana la existencia de las minas de Buriticá, de donde habría salido todo el oro que hasta el momento se había hallado en la costa caribe. Esta noticia motivó a poblar una ciudad en la cercanía de dichas minas. Para dirigir su conquista Aldana escogió a Robledo, que fungía de alcalde en la muy recién fundada ciudad de Cali.
En efecto, Robledo fundó la ciudad de Santa Ana de los Caballeros (Anserma) en 1539, en territorio de los indígenas Umbra, poniéndole por límite norte las minas de Buriticá. Pero esta adscripción tenía un problema. Las minas habían sido descubiertas por el mismísimo gobernador de Cartagena, Vadillo, y con este acto se las anexaba el Perú.
Al igual que otros capitanes españoles, Robledo tenía sus propios planes, que no eran otros que gozar de un territorio que pudiera gobernar por sí mismo. Así en 1540 conquista la ribera derecha del río Cauca, pasando a las tierras de los indígenas Carrapas y diezmando luego a los Pozos, los Armas y los Quimbayas. Fundó la ciudad de Cartago, donde hoy es Pereira. En esta expedición Robledo supo que por este camino podía llegar a Buriticá, porque había enviado a un capitán para que explorara las tierras que había al norte de Arma y este le dio razón de que había llegado a un pueblo al frente de aquellas minas.
Justo en ese momento Pascual de Andagoya invade el territorio conquistado por Belalcázar. Robledo busca legitimar sus conquistas con el usurpador y éste le renueva los poderes para llegar hasta Buriticá. Pero entonces Belalcázar regresa de España, encargado de la nueva Gobernación de Popayán, saca de escena a Andagoya, y reclama como suya la ciudad de Cartago, sin que Robledo pueda hacer alguna cosa, por el reconocimiento dado al usurpador. Y, para descanso de Robledo que temía la venganza inmediata de Belalcázar, éste le renueva el poder para ir hasta Buri.
Pero Robledo tenía otros planes. Esta ruta del norte lo podía llevar a Buriticá, pero también era el camino para alcanzar su sueño de conquistar una tierra propia, que no estuviera en los mapas de alguien. Los indígenas Carrapa le habían hablado de un valle rico y poblado al otro lado de las Sierras Nevadas (Nevado del Ruíz) llamado Arví, que se convierte en una obsesión para el conquistador. Una táctica recurrente de los pueblos indígenas para sacar a los españoles de su territorio era señalar un pueblo vecino rico o inventar un tesoro más lejos de sus fronteras.
Cuando llegó Belalcázar, Robledo ya había enviado a uno de sus capitanes al Quindío a buscar una ruta que lo condujera hasta Arví, pero estaba muy alejado por ese lado. De ahí que prosiguiera de Cartago hacia el norte, por el filo de la cordillera, con el fin de poder pasar hacia Arví. Tenía que encontrar un camino por donde pudieran entrar los caballos, porque estos eran indispensables para enfrentar a la numerosa población nativa que habría en el valle. Lo intentó por Paucara (Pácora), pero los indios de flecha de la provincia que lindaba con los nevados rechazaron a los exploradores. Lo intentó otra vez por Arma, pero las montañas eran imposibles de pasar. Esto lo obligó a descender por el río Arma y hacer la traviesa hasta llegar al pueblo de Mungia (Heliconia, Antioquia), desde donde pudo ver que la cordillera bajaba y formaba una abertura, que le permitía el paso.
Es de anotar que el ejército con que salió Robledo de Cartago se componía de 100 españoles de a pie y de caballo, negros para la carga y un contingente de indígenas Yanacona para el servicio, además de caballos, mulas, perros y otros animales, y un bagaje importante de armas, municiones y abastos. Es lo que en su época llamaban el real.
Robledo cruzó el abra y se encontró con el valle de Aburrá, una hermosa, poblada y pobre región que, sin embargo, no le franqueaba el paso de la sierra nevada, pues había montañas más altas al otro lado del valle, por lo que después de quince días siguió adelante y subió al altiplano oriental (hoy conocido como valle de San Nicolás, donde se asientan Piedras Blancas, Guarne, Rionegro, El Santuario, El Retiro, La Ceja). En esta zona estuvo buscando durante un mes largo una entrada para el valle de Arví, que definitivamente se le escapaba, y con él el sueño de poseer un territorio propio. Después de recorrer el altiplano en distintas direcciones, se convenció de no poder alcanzar el anhelado camino a Arví, y por el contrario halló antiguas construcciones en ruinas que le hicieron temer proseguir la jornada. Volvió grupas al occidente, y cruzando de nuevo el valle de Aburrá, salió de éste el 25 de agosto, remontando la otra cordillera para caer al río grande del Cauca.
Robledo y sus hombres retomaron así la ruta autorizada en los poderes de Aldana, Andagoya y Belalcázar y, después de dos meses de enfrentamientos con los indígenas, entre Buriticá y Peque, a 1.800 metros de altitud, fundaron el 4 de diciembre de 1541 la ciudad de Antioquia, en nombre del gobernador de Popayán. Al poco tiempo Robledo sale de Antioquia para Cartagena, y apenas había doblado la esquina cuando ya venían a tomarse la ciudad Pedro de Heredia, gobernador de Cartagena, en persona, y por el otro lado, Juan Cabrera, enviado por Belalcázar a perseguir a Robledo, temiendo su salida para España, donde podría pedir para sí las tierras descubiertas.
Esta es, en breves trazos, la historia del valle de Arví, que Jorge Robledo se empeñó en encontrar por lo que le dijeron los indios tenía riquezas, pero cuyas puertas se le cerraron al conquistador al buscarlo por Quindío, Pácora, Arma y los valles de Aburrá y San Nicolás, esta última por Robledo en persona.
En los mapas del Nuevo Mundo que hicieron los comerciantes holandeses en el siglo XVII, basados en las crónicas españolas, aparece Arbí muy bien situado, en la banda oriental de la cordillera de los nevados, como lo habían precisado con su lengua fácil los indígenas del lado de Irra. Pero lo cierto es que no se ha encontrado un sitio que lleve ese nombre.
Y en los mapas actuales tenemos el Parque Arví, ubicado al oriente de la ciudad de Medellín, adonde llega una de las líneas elevadas del Metro de la ciudad, como recuerdo de esta búsqueda infructuosa de un mítico tesoro.
¿Qué es el Parque Arví?
¿QUÉ ES EL PARQUE ARVÍ?
Es un parque público abierto de 1761 hectáreas de bosque, pertenecientes a la reserva del río Nare, donde convergen bosques nativos y de plantación. Abarca territorios de varios municipios del departamento de Antioquia, como Bello, Copacabana, Guarne y Medellín.
Su altura varía entre los 2.200 y 2.600 metros sobre el nivel del mar. Predomina el clima frío con temperatura promedio de 15C y tiene condiciones climáticas propias de un ambiente tropical húmedo de montaña.
Se concibe como una estrategia para impulsar nuevas y necesarias formas de ocupación territorial, a través del aprovechamiento de los bienes y servicios ambientales en la búsqueda de la sostenibilidad, constituyéndose en un aula viva para la educación ambiental y cultural. Igualmente se plantea dentro del ordenamiento territorial como una barrera natural entre lo urbano y lo rural.
El Parque Arví no es solamente un territorio, es una unidad de actuación integral entre lo urbanístico, económico, social y ambiental, orientada a ofrecer al mercado una oferta turística (atractivos, planta e infraestructura) de manera sostenible y participativa con el fin de alcanzar la valoración, protección y conservación de la diversidad ambiental y cultural del territorio Arví, así como el desarrollo de sus comunidades, contribuyendo de manera positiva a la reversión del cambio climático mundial.
(Lo que está en azul me parece un objetivo importante que debemos comentarlo).
Planes y Servicios
Recorridos guiados de
Senderismo/caminatas ecológicas (Con diferentes temáticas como la nocturna o la de de mitos y leyendas)
“Arví en bici”
Avistamiento de aves.
Mayor información
Encuentra más información en:
https://www.parquearvi.org/Paginas/index.aspx

Para nosotros fue una experiencia muy bonita por diferentes razones.
Una de ellas se debe a que fue nuestro primer video de campo, es decir, fue nuestro primer destino al que decidimos visitar siendo Caminos Vivos y otra fue una conexión divina con la naturaleza, tuvimos la oportunidad de caminar por senderos ecológicos dónde aprendimos la importancia de la flora en nuestras vidas y no solo eso, también nos dimos cuenta lo importante que este parque para la ciudad de Medellín y sus alrededores, no solo por albergar diversas especies de animales y plantas, también, porque los procesos naturales que se realizan aquí son indispensables para el ecosistema.
El parque también emplea habitantes locales, por lo tanto genera empleo y brinda la oportunidad a los campesinos que habitan este espacio a formarse más en lo que ya conocen y en turismo para así, poder ser empleados como guías y brindarles más oportunidades.

En nuestra caminata guiada por el sendero de Anturios, Orquídeas y Bromelias, tuvimos la oportunidad de conocer a Doña Gloria, una habitante del sector de Santa Elena que trabaja en el Parque Arví.
Ella una excelente guía turística nos enseñó todos los procesos naturales que se realizan allí, todas las obras naturales que realiza el parque y todo lo que se necesita para llevar a cabo dichas actividades.
Si van al Parque Arví quedan completamente recomendadas todas la caminatas por los diversos senderos que son ofrecidos en el lugar, de verdad que son experiencias mágicas rodeadas de naturaleza, desconectados de nuestro mundo habitual, aprenderán demasiado así como nosotros lo hicimos y estarán conectados con la naturaleza en un ambiente súper agradable y chévere.

En el trayecto del Metrocable desde Acevedo hasta Santo Domingo viajamos con una familia de Duitama, Boyacá que, nos comentaron sobre lo bien que los habían tratado los residentes de Medellín, lo grande, linda y organizada que la encontraron.

De mismo modo, en el trayecto en el Metrocable hacia el Parque Arví nos encontramos con dos turistas, una originaria de la ciudad de Bucaramanga y la otra, residente de Medellín. Dónde, la habitante de la ciudad, nos cuenta lo mucho que hay para hacer dentro de la misma sin la necesidad de invertir mucho dinero.

Una vez estando en el Parque Arví nos encontramos con una pareja de amantes de las flores, provenientes de Bogotá, ambos nos cuentan lo mucho que aman las flores, nos comentan que en su jardín también tienen una gran colección de plantas, lo mucho que aman el parque y lo bastante que les gusta la ciudad, tanto es, que les gustaría vivir en Medellín en un futuro.
A continuación les dejaremos unas cuántas fotos de nuestra estadía en el Parque Arví.
Recuerden que pueden ver el video en el apartado de "Videos" o dando click:

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